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Atentado en en Sri Lanka, el terror islamista sacude la isla.

Esta imagen representa la destrucción de una iglesia cristiana después de haber sido atacada por islamistas radicales.

 

 


Desde 2001 con los atentados del 11-S, aparece un nuevo tipo de guerra que a lo largo del principio de este siglo hasta hoy, dejará un gran número de víctimas donde los civiles son los principales objetivos de esta nueva era bélica. El propósito de este tipo de guerra es que el atacante consiga establecer el miedo en las calles del mundo occidental, calles acostumbradas a la seguridad básica y a una tranquilidad que permite el orden social y político de las sociedades occidentales. Esta motivación inhumana está condicionada por ideales políticos y/o religiosos por determinados grupos terroristas que cuentan con una estructura solidez definida y con capacidad de actuar en todo el mundo mediante un sistema estructurado de células distribuidas por todo el mundo. Esta células son los brazos organizativos y ejecutivos de los grupos terroristas como son Al Qaeda, Al-Nusra o el ISIS.

En este trabajo veremos un ataque perpetrado por grupos islamistas en Sri Lanka el día 21 de abril de este año, una masacre que dejó 359 víctimas mortales y más de 500 heridos graves. Un atentado reivindicado por el ISIS que añaden a su lista de atentados perpetrados desde el 11-S en la que, en el mundo occidental, Europa ha sido la principal afectada tras los atentados ocurridos en París, Múnich, Bruselas, Barcelona, Oslo, Manchester o Estrasburgo. Para este trabajo, nos basaremos en un artículo titulado “El Estado Islámico asume la autoría de los atentados en Sri Lanka” escrito por el periodista Adrián Foncillas del medio El Periódico y con ello, intentaremos sacar un máximo de información para definir esta masacre.



Los atentados de esta magnitud no habían tenido lugar en Sri Lanka desde la guerra civil entre la guerrilla tamil y el Gobierno, un conflicto que duró 26 años y finalizó en 2009, y que causó, según datos de la ONU, más de 100.000 civiles muertos (según la agencia EFE).

De 1983 a 2009, Sri Lanka fue víctima de una guerra civil entre el gobierno y la etnia Tamil, una etnia separatista que existe en zonas como Malasia, el Sur de India y en Sri Lanka. La mayoría étnica en Sri Lanka es la etnia cingalesa que se ha situado y se sitúa en los cargos públicos privados altos de la sociedad esrilanquesa y que, según los Tamil, han sido sometidos socialmente por la etnia mayoritaria y reclaman un Estado independiente. ¿Cómo comienza esta guerra?

En 1972 en Sri Lanka, el régimen socialista liderado por Sirimavo Bandaranaike rebautizó a esta isla borrando el nombre de República de Ceilán a República Socialista de Sri Lanka. En este mismo momento nace el grupo armado rebelde llamado “Tigres de Liberación del Eelam Tamil” (LTTE).  Este grupo terrorista luchaba por la creación de un Estado independiente al noroeste de Sri Lanka en la ciudad de Trincomalee donde se encontraba la mayor concentración de poblaciones
de la etnia Tamil.

En 2017 Sri Lanka tiene una  21.444.000 de habitantes, lo que supone un incremento de 241.000 habitantes respecto a 2016. Sri Lanka cerró 2016 con 21.203.000 habitantes. Este número de habitantes es muy elevado para un territorio tan pequeño como esta isla. Sri Lanka está en la 170ª posición de la tabla de densidad mundial, con una población de 327 habitantes por Km2.

 

La población inmigrante representa tan solo un 0,19 por ciento de la población total. Sri Lanka es uno de los países con menos inmigrantes del mundo proporcionalmente al número de su población total lo que hace de Sri Lanka una sociedad de individuos muy acostumbrados a convivir a nivel laboral, social, familiar o a nivel educativo entre ellos y desentrenados a repentinas olas de inmigrantes o refugiados como asumen constantemente España, Estados Unidos o Brasil. Un esrilanqués está muy acostumbrado al turismo ya que este factor representa el motor principal de la fuente de sus ingresos pero como ya sabemos todos, es un flujo humano completamente diferente al de un inmigrante ilegal o un refugiado ya que proviene de una clase social diferente, viene con un propósito diferente y no busca una estancia larga o una integración a nivel social.

El 99,95% de los habitantes de Sri Lanka son creyentes. La religión más extendida es el hinduismo, con un 70,26% de fieles. La población cristiana representa el 7,4 %, los budistas el 12,6 % y finalmente la porción de musulmanes se sitúa en el 9,7 % de la población total.

 

Los creyentes budistas, mayoritarios en Sri Lanka, pertenecen a la etnia Cingalesa y las religiones minoritarias en las que se encuentran el Hinduismo y el Islam se encuentran los habitantes procedentes de la etnia Tamil. La comunidad cristiana está dividida en dos ya que los cristianos tienen raíces provenientes de las dos etnias. La ONU y la mayoría de los países occidentales calificaron al LTTE como grupo terrorista y estos proporcionaron apoyo y ayudas al gobierno de Sri Lanka durante la guerra civil con el fin de desarticular esta organización terrorista.  Aquí podemos sacarle una explicación histórica al atentado de Sri Lanka. Ya sabemos todos que los islamistas atentan contra todas las sociedades occidentales y contra todos esos símbolos religiosos que no sean del Islam pero en el caso de Sri Lanka hay una razón étnica que influye también en este odio. La etnia minoritaria Tamil estaba también compuesta por musulmanes, una etnia como ya he dicho históricamente sometida por la etnia Cingalesa principalmente compuesta por religiones “infieles” que en este caso son la budista y la cristiana. En el caso de la cristiana, el odio puede llegar a ser mayor y destacable de parte de los islamistas ya que atentando contra ellos “matan a tres pájaros de un tiro” ya que luchan al mismo tiempo contra la supremacía étnica de los Cingaleses, contra una religión que no es el Islam y por último contra una religión que está directamente enraizada con la cultura occidental, un mundo que actualmente está en continuo enfrentamiento contra el islamismo en zonas del planeta como Oriente Medio y Próximo, África o Asia proclamándose principal enemigo del “Estado Islámico” (aunque no sea un Estado, por ello hablamos de una guerra asimétrica).


El 21 de abril en Sri Lanka, se produjeron una serie de atentados con explosivos en tres templos cristianos y cinco hoteles de lujo en varias ciudades de ese país asiático. Posteriormente se ha sabido que un oficial de policía alertó a sus superiores 10 días antes sobre la amenaza de atentados a iglesias por parte de un grupo islamista radical.
También recibieron informaciones de parte de la inteligencia India con relación a que posiblemente exista un riesgo de atentado para turistas y practicantes del cristianismo.
El Primer Ministro de Sri Lanka, Ranil Wickremasinghe, señaló la existencia de indicios que indicaron que los ataques con bomba en el país fueron una represalia por los Atentados de Christchurch, ocurridos el 15 de marzo.
El mismo día de las palabras del primer ministro de Sri Lanka en relación a los motivos  el Estado Islámico se adjudicó la autoría de los atentados a través de un comunicado, sin aportar pruebas concretas al respecto de su responsabilidad, hasta que publicaron un vídeo mostrando un grupo de siete terroristas suicidas y el clérigo radical, que estaba entre los suicidas, el único con el rostro al descubierto en el que salía jurando lealtad al Estado Islámico.

El día siguiente de manifestar la autoría de los ataques , cuando los muertos ascendían ya a 359, el gobierno hizo pública una información sobre los atacantes, indicando que se trataba de al menos nueve terroristas suicidas que se inmolaron, todos autóctonos de familias acomodadas, universitarios, uno había estudiado en el extranjero, y entre ellos se incluía una mujer. Las autoridades revelaron que era la esposa y cuñada de dos de los también suicidas, ambos hijos de Mohamed Yusuf, uno de los mayores importadores de especias del mundo.
El Estado Islámico habría entrenado a los autores de los ataques de Sri Lanka.
Los investigadores no descartan que entre los responsables haya miembros de los llamados Foreign Terrorist Fighters, retornados de la guerra de Siria que han dispuesto de tiempo suficiente para volver a formar células terroristas.

Algunos medios de comunicación apuntan que probablemente las peleas internas del gobierno de sri lanka llevaron a desoír algunas de las alertas yihadistas el ministro de Telecomunicaciones, Harin Fernando, ha colgado en Twitter una nota de los servicios de Inteligencia, fechada el 11 de abril, advirtiendo de posibles atentados terroristas. Transmitido por los servicios de Inteligencia indios, el aviso apuntaba a un grupo islamista radical, National Thowheeth Jama´ath (Organización Nacional de Monoteísmo), liderado por Mohamed Zahran. Por su parte, el portavoz del Gobierno, Rajitha Senaratne, admitió que «el 4 de abril, catorce días antes que ocurrieran estos incidentes, fuimos informados». La advertencia se repitió el 9 de abril, cuando «el jefe de la Inteligencia nacional escribió una carta con los nombres de muchos de los miembros de la organización terrorista».

Mientras sigue la investigación, la Policía ha detenido ya a 24 sospechosos, todos ellos ceilaneses. Hasta el momento, se sabe que los ataques contra tres iglesias católicas y hoteles fueron cometidos por siete terroristas suicidas en un plazo de media hora. Mientras unos se hicieron detonar en las abarrotadas misas de la Pascua de Resurrección, los otros se alojaron en los hoteles y se inmolaron en sus restaurantes durante el desayuno.

Sri Lanka es  uno de los destinos favoritos del sur de Asia, comenzó a percibir los daños que los atentados tendrán para su futuro, y la incertidumbre de los visitantes que ya no sienten el país como un lugar seguro.
La serie de ataques terroristas coordinados a varias iglesias y hoteles de lujo de Sri Lanka durante el Domingo de Resurrección, amenaza la economía de la nación insular que depende principalmente del turismo..
El presidente de la Autoridad de Desarrollo Turístico de Sri Lanka, Kishu Gomes, dijo a la agencia Efe que “es muy prematuro” dar un pronóstico del impacto que tendrá en el sector de servicios, y que la garantía de seguridad de la nación está en manos del Gobierno.
El impacto turístico en relación  a los datos del Consejo Mundial de Viajes y Turismo, la actividad turística y de servicios aporta el 12,5 % del Producto Interno Bruto del país de poco más de 20 millones de habitantes, y ofrece empleo a más de un millón de ellos.
Algunos operadores turísticos ya han comenzado a experimentar los efectos de lo que parece una reducción inmediata de la demanda junto a las cancelaciones de los viajeros que preveían llegar al país en los próximos días.

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