Irlanda legaliza el aborto y rompe con su pasado

Votantes celebran el resultado el pasado domingo en Dublín.  REUTERS/Max Rossi

Irlanda votó el pasado domingo a favor de la legalización del aborto con un contundente 66,4% de los votos. Apoyados en el voto de una sociedad joven y cosmopolita, los irlandeses acaban así con una de las leyes de aborto más restrictivas que estaban aún en vigor. Tras la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo hace apenas tres años, Irlanda rompe así con el último gran tabú del país y da la espalda definitivamente a la Iglesia católica más consevadora, que tenía en el país europeo a uno de sus grandes bastiones en el mundo.

La consulta, apoyada por el gobierno irlandés y su primer ministro, Leo Varadkar, ha tenido una participación del 64% con casi un millón y medio de votos a favor del sí y apenas 700.000 votos en contra. Varadkar ha declarado al conocer los resultados que Irlanda “ha hecho historia” y que el resultado es la culminación de “una revolución silenciosa” que ha tenido lugar en el país durante los último 20 años. Para los que han apoyado al no, el primer ministro también ha tenido palabras, asegurando que “Irlanda sigue siendo el mismo país que era la semana pasada, solo que un poco más amable, más tolerante y un poco más moral”.

La victoria del sí supone la derogación de la conocida como Octava Enmienda, añadida en la Constitución de Irlanda en el año 1983, la cual reconocía el derecho a la vida del feto y la equiparaba a la de la mujer embarazada. La antigua ley prohibía el aborto en todos los casos, incluyendo violaciones, incesto, malformaciones del feto o riesgo de salud para la madre. Irlanda era, hasta el pasado domingo, uno de los únicos países en Europa que prohibían totalmente el aborto junto con Malta, Andorra y el Vaticano.

La nueva ley, que se empezará a tramitar en las próximas semanas en el Parlamento irlandés y podría entrar en vigor antes que finalice el año, permite durante las 12 primeras semanas el aborto sin tener que justificar la decisión. Por otro lado, durante las primeras 24 semanas las mujeres podrán abortar si su vida o salud, así como la del feto, estuviera en riesgo.

La campaña del no criticó con dureza la nueva ley, calificándola como “aborto a demanda”, aunque lo cierto es que la nueva norma es bastante similar a la de otros países europeos. Desde organizaciones españolas provida como CitizenGO, llamaban a los irlandeses a no cometer el mismo error que habían cometido otros países con leyes similares, advirtiendo de que si la Octava Enmienda se eliminaba, “muchos bebés no nacidos e inocentes morirán”.

Según los datos oficiales del referéndum, los jóvenes de entre 18 y 34 años han sido los que han apoyado de forma masiva la legalización del aborto, con un 85% de los votos a favor de la nueva ley. Por otro lado, solo los mayores de 65 años apoyaron mayoritariamente al no, con un 65% de los votos.

Como decía el New York Times en su edición del lunes, la Iglesia católica sigue cambiando su principal foco de atención de Europa a África y América Latina. El Papa Francisco, que visitará Irlanda el próximo mes de agosto, ha ido cambiado la lista de prioridades de la Iglesia en los últimos tiempos, priorizando temas económicos y medioambientales sobre asuntos sociales y culturales más polémicos como el propio aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo. El evidente progresismo del Papa Francisco es probablemente una de las causas que han llevado a la Iglesia menos conservadora a ganar en influencia en los últimos tiempos. A día de hoy, el Vaticano todavía no se ha pronunciado sobre el resultado del referéndum en Irlanda.

Desde la Iglesia católica temen que este resultado pueda extrapolarse en próximas fechas a países como Argentina, que sigue debatiendo el tema del aborto en el Congreso, o Irlanda del Norte, que podría seguir el ejemplo de sus vecinos del sur.

 

Javier Yanes Garrido

David Jiménez Ballesteros

 

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