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La oposición brutal de Brunéi frente a la Homosexualidad

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Hoy en día, las mentalidades sobre la comunidad LGBT han evolucionado de manera considerable. Sin embargo, todavía existen personas y países que consideran la homosexualidad y la transexualidad como “antinatural”. Un ejemplo de esto es Brunéi. El pasado mes de abril han entrado en vigor nuevas leyes islámicas en el país que castigarán con la lapidación la homosexualidad y el adulterio.

Brunéi es un antiguo protectorado británico, un pequeño país de unos 400.000 habitantes situado en el sudeste asiático, exactamente en la isla de Borneo (tercera mayor isla del mundo) y comparte isla con los Estados de Indonesia y Malasia. El Sultán Hassanal Bolkiah, que ejerce como máximo representante del islam en Brunéi, y es uno de los hombres más ricos del mundo, debido a la exportación de gas y petróleo de su país, ha dado un giro más conservador al código penal.

Recordemos que Brunéi abrazó en 2013 la Ley Sharia, que es la base del derecho islámico, un código de conducta con las normas del culto, de moral y de comportamiento para los musulmanes. Sharia significa camino y la idea es que los musulmanes que viven bajo estas leyes sigan el “camino recto”. Esta ley ha sido acogida por algunos Estados, que se definen como Estados Islámicos, de forma total o parcial. Aquellos Estados en los que se ha implementado de forma total los Tribunales de Justicia son los Tribunales Islámicos.

Se ha de entender también, que la mayoría del mundo musulmán cree en la Ley Sharia como palabra de Dios, aunque algunos Estados como es el caso de Brunei, que la aplican como la Ley de la Tierra, en este caso abierta a diferentes interpretaciones.

Esta reforma legislativa del código penal de Brunéi, incluye leyes como: Lapidación por delitos de homosexualidad cuando se trata de hombres y 10 años de cárcel en el caso de mujeres, lapidación por adulterio, mutilación de la mano o el pie por robo, pena de muerte por difamar el nombre de Mahoma, flagelación por aborto, etc. Todos estos castigos recogidos ahora están basados en La Sharia, y se aplicarán principalmente a los ciudadanos que profesan la ley musulmana, aunque también pueden aplicarse a extranjeros o fieles de otras religiones.

Algunos analistas apuntan a que Brunéi se encuentra en recesión económica desde hace unos años, debido a la caída del petróleo y al posible agotamiento de sus reservas naturales y que estas medidas pueden estar vinculadas a la debilitación de la economía. Matthew Wolfe, fundador del grupo de derechos humanos “The Brunei Project” , apunta que “Una teoría es que sería una manera para el gobierno de fortalecer su poder frente un deterioro de la economía que podría resultar en disturbios en el futuro”.

Pero Brunei no es el único país en Asia y en el mundo que condena la homosexualidad. 72 países a través del mundo consideran el sexo con una persona del mismo género como un crimen sancionable con encarcelamiento y ocho aplican la pena de muerte (Irán, Sudán, Afganistán…). Estos países están atascados con sus tradiciones y las políticas que fueron dictadas al siglo pasado y guiadas por creencias religiosas que percibían la homosexualidad como una anormalidad, un acto contra natura.

Aparece que la religión tiene un estrecho enlace con los pensamientos negativos sobre la comunidad LGBT, especialmente en los países con mayoría islámica. Por ejemplo, en Bangladesh, donde casi 90% de la población está islámica, se aplica todavía la cadena perpetua. Del mismo modo, en Malasia, el sexo oral y anal es todavía condenable de 20 años de encarcelación pero también de latigazos, un castigo bárbaro que parece pertenecer a otro tiempo.

Por otro lado, hay dos países que han evolucionado con el tiempo y que han cambiado su visión sobre la comunidad LGBT y dan ahora derechos a estas personas. En Vietnam, la homosexualidad ya no está considerada como un crimen desde 1945 pero es solo en 2014 que el gobierno vietnamita ha permitido el matrimonio igualitario para todos. De otra manera, Nepal ha hecho varias y buenas mejoras también. Por ejemplo, en 2007, el Tribunal supremo de Nepal ha legalizado la homosexualidad y, desde 2008, admite la existencia de un tercer sexo. Eso convierte Nepal es uno de los países más abierto del mundo en materia de derechos LGBT.

Más recientemente, en octubre de 2018, India ha despenalizado la homosexualidad lo que a su vez , representa un avance más hacia una igualdad de los derechos en Asia, no importa la orientación sexual de cada ciudadano. En pleno siglo XXI, el aperturismo sobre la comunidad LGBT y sus derechos aparece esencial para respetar a la voluntad de respeto y de igualdad entre todos los individuos al nivel internacional. Sin embargo, a causa de países como el de Brunéi donde la homosexualidad es todavía considerada “contra natura”, el avance sobre los derechos LGBT es posible solamente de manera parcial y representa un freno por la comunidad internacional en general.

 

Victoria Giglio e Iris Torres

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