Sin sorpresa tras las elecciones presidenciales de Rusia

Vladimir Putin tras ser nombrado ganador en las elecciones presidenciales de Rusia del domingo 18 de marzo.
Fuente: euronews

Putin, por cuarta vez, gana las elecciones presidenciales. Esta vez con un 76,66% de los votos, siendo el mayor número obtenido en comparación con las otras elecciones y dejando de nuevo a los demás candidatos por los suelos.

El sistema de Rusia está constituido como una democracia representativa. El presidente se elige por votación popular para un mandato de seis años con la opción de ser elegido una vez más (hasta 2008 un mandato duraba solo 4 años).

Los cuatro partidos más importantes de Rusia son: Rusia Unida, Rusia Justa, Partido Comunista de la Federación Rusa y Partido Liberal Democrático de Rusia, representados por algunos de los 8 candidatos que se han presentado. Putin, del cual hablaremos a continuación representando el primer partido, obtuvo el 76% de los votos; Pável Grudinin, representante del Partido Comunista de Rusia (KPRF) iba el segundo en la lista; el tercer puesto fue para el controversial Vladimir Zhirinovsky, representando el Partido Liberal Demócrata de Rusia (LDPR); y finalmente en el cuarto puesto la liberal Ksenia Sobchak, única mujer candidata. Todos los demás quedaron por debajo del 1% de los votos.

Estas elecciones han creado un gran revuelo alrededor de la victoria de Putin, y es que nos encontramos con numerosas especulaciones de la posible manipulación del, por cuarta vez elegido, presidente de Rusia. La más llamativa ha sido la condena de 20 días en prisión del activista Alexei Navalny, el mayor enemigo de Putin que dado lo ocurrido no se ha podido presentar a las elecciones. Navalny en su lucha contra la corrupción ha conseguido movilizar a miles de personas en las calles y ha protagonizado el movimiento principal opositor enviando treinta y tres mil observadores a diferentes colegios electorales que han reportado centenares de casos de fraudes. El Kremlin temía que, si Navalny pudiese competir, el mito de que Putin continúa siendo la mejor opción se acabaría rompiendo. Por ello Navalny se convirtió en el mayor peligro para Putin.

 

Además de esta condena, la oposición rusa, junto con organizaciones no gubernamentales, ha denunciado miles de irregularidades en la jornada electoral del domingo 18 de marzo, así como el rellenado de urnas, votos múltiples u obstáculos a los observadores electorales. Otro informe realizado por Ivan Jdanov, jurista del equipo de Navalny, asegura que en En Yakutz, (extremo oriente ruso), “se prometieron pollos a los electores”. Además, se han difundido por las redes sociales testimonios de ofrecimientos de cupones de reducción, “medallas” o entradas de conciertos distribuidos a los electores.

A la oposición no se le permite manifestarse en la televisión, ha de hacerlo mediante las redes sociales, ya que está ampliamente controlada por el gobierno.

Dejando a un lado a parte las especulaciones, la admiración por Putin es real, pero ¿qué es lo que tanto le atrae a la gente?

Un artículo de la revista Newsweek explicó las razones por las que un gran número de rusos están agradecidos con Putin “Para los adinerados residentes de Moscú y San Petersburgo, que son las dos ciudades más grandes del país, la vida nunca ha sido mejor. Rusia tiene el número de millonarios que crece más rápidamente en todo el mundo y Moscú alberga a 73 multimillonarios”, de acuerdo con Forbes.

Una de las cosas más importantes para Putin es la imagen de Rusia en el mundo. Se acabó el bajar la cerviz. Como le gusta decir al Kremlin, los rusos son capaces incluso de comer menos en aras de la grandeza de su país.

Temido y admirado a partes iguales en el exterior, Occidente no tenía un rival de tal calibre desde tiempos de la guerra Fría. A ojos de los rusos, la sangrienta guerra de Chechenia le coronó como el salvador de la patria; la intervención militar en Georgia le consolidó como un líder temible; la anexión de Crimea le consagró como el nuevo zar de todas las rusas y la cruzada en apoyo de su aliado sirio Bachar Al Asad le convirtió en un líder universal.

Según afirman sus seguidores, “Es un líder de esos que pocos quedan, seguiremos respaldándolo hasta el final”.

Mientras en Rusia Putin cuenta con altos índices de popularidad y su política exterior es un motivo de orgullo para muchos rusos, en occidente, el mandatario reelecto es visto por muchos como un autócrata alejado de valores como la democracia justa y el respeto a los derechos humanos.

Putin siente una gran necesidad de dividir la OTAN y ha trabajado decididamente a lo largo de sus bordes pretendiendo alejar a Turquía de la alianza y ha desafiado a los estados del Báltico con el despliegue de armas nucleares avanzadas, por tanto, según mucha gente cree, occidente debería reunir el valor ante un Putin que se cree intocable.

Amanda Giner Muñoz y Cristina Sanchidrián Perretta

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