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Sobre las mentes de Castells

Manuel Castells

Redes de mente y poder es un capítulo que refleja la transformación comunicativa por la que atraviesa la sociedad del Siglo XXI. La información en sí no es poder, sino el modo de administrarla, clasificarla y proporcionarla. Actualmente, gracias a internet y a la nueva forma de comunicarse, la humanidad ha tomado el teléfono móvil como pieza sustancial de su vida. La misma inteligencia que hace vago al esfuerzo mental, provoca la inmediatez de reacción a indagar en lo desconocido. En la palma de la mano reside el abandono de la ignorancia. El acceso a internet no solo se considera un derecho humano, tal y como proclamó la Organización de Naciones Unidas (ONU) en 2011, sino que se ha convertido en una necesidad que crea dependencia.

La innovación y el desarrollo digital modifica el comportamiento de las personas. Con un enfoque social y psicológico, el autor del texto, Manuel Castells, demuestra como la comunicación puede derrumbar muros y como la forma esencial del poder tiene la capacidad para moldear las mentes de las personas. Castells explica como los poderes se cuelan en nuestras mentes, como los medios de comunicación son las redes esenciales y como internet unido a los nuevos movimientos sociales-políticos propician una comunicación de masas capaces de recrear nuevos códigos y significados.

Todo está conectado. “Somos redes conectadas a un mundo de redes” defiende el autor para construir la realidad. Comunicación y poder son los pilares que mueven al mundo.

El poder es un proceso mental y piramidal en un espacio comunicativo. Comienza con fuerza, capacidad, energía y termina con el dominio. Aunque, de acuerdo con el diccionario de la Real Academia Española, el término poder en sociología significa únicamente una de estas. Cuando hablamos de él a menudo nos incomoda, al igual que nos incomoda decidir. “El poder se construye conformando la toma de decisiones, por coacción o por construcción del significado, o por ambos a la vez” relaciona Castells. Quienes tienen el poder son los que definen las reglas del juego en nuestra sociedad. Por lo tanto, conocer de dónde, cómo se estructura el poder y quién tiene el poder de hacer que todos tengamos que seguir ese poder son las claves que definen el marco en donde vivimos.

El interés por las cuestiones sociales y políticas de Castells también es una actitud del filósofo Aristóteles donde queda reflejada en sus obras Política y Constituciones. Aristóteles al sentirse más atraído por la experiencia social de masas, le interesa más las características del espacio social en el que se ha de desarrollar la vida del hombre, que el diseño de una sociedad justa o perfecta. Al igual que Platón en su obra La República, Aristóteles mantiene la teoría de la “sociabilidad natural” del hombre; el hombre es un animal social por naturaleza, zoon politikon, y necesita comunicarse con los otros de su especie para sobrevivir. Respecto a la comunidad de masas, la democracia es considerada por Aristóteles la mejor forma de gobierno, tomando como referencia la organización social-estado griega. Los hechos históricos y la manipulación de las instituciones políticas por parte de quienes ostentan el poder han hecho irreconocible el ideal de democracia. A través de un procedimiento transparente de toma de decisiones emergerá el bien común de la pluralidad de individuos libres y autodirigidos. “La política liberal es la política de la razón contaminada por la conducta emocional” escriben Leege y Wald, siguiendo a Wuthnow. Por otro lado, conociendo los límites de la racionalidad y el impulso de las emociones, Castells habla de democracia como una cuestión de procedimiento. “Estos procesos son en gran medida emocionales pues se articulan en torno a los sentimientos conscientes y están conectados a decisiones que provocan un conjunto complejo de respuestas dependientes de los estímulos recibidos de nuestro entorno de comunicación. Los políticos profesionales o los líderes natos saben cómo provocar las emociones adecuadas para ganarse las mentes y los corazones.”

El marco donde vivimos, donde se construye el poder es el espacio de la mente humana y por ende el de la comunicación. Los medios de comunicación construyen el espacio de poder. El panorama de los medios de comunicación se centra en los grandes grupos mediáticos, es decir, en los negocios. La audiencia y el dinero son la regla fundamental de estos y después informar o entretener. Por lo tanto, los medios de comunicación tradicionales deben de adaptar su modelo de negocio para tener que relacionarse en las redes donde la información, ya no es el monopolio sino que está en las manos del conjunto de la sociedad. Desde la perspectiva digital, el periodismo tiene dos elementos favorables; la credibilidad y la profesionalidad. Aunque cada vez haya más almacenamiento de información en internet, la gente tiende a creer a un medio responsable como BBC, New York Times y CNN, los sitios más visitados en el mundo.

Conquistando las mentes, conquistando Irak, conquistando Washington: de la desinformación a la mistificación es un apartado del capítulo 3 donde Castells y Amelia Arsenault comparten análisis mostrando la esencia del poder y la comunicación en un abanico internacional. Los medios de comunicación son la principal fuente de comunicación socializada, el enmarcado de la opinión pública y por ende el enmarcado de las mentes. Los acontecimientos y los medios de comunicación se relacionan siguiendo la teoría de la activación en cascada.[1] La información en si no altera las actitudes, debido a que las personas seleccionan la información de acuerdo con sus marcos cognitivos. Por ejemplo, la administración Bush y los medios para que los estadounidenses apoyaran la guerra de Irak activaron dos mentalidades: la guerra contra el temor a la muerte y el patriotismo. Estas acciones justifican la expresión de Thomas Carlyle, cuando atribuyó al periodismo como “el cuarto poder” para evocar la importante influencia (poder) que tienen los medios de comunicación entre la sociedad y la opinión pública, sobre todo en gobiernos y representantes.

[1] Fuente: Entman y Bennet. Modelo analítico sobre la relación y la influencia jerárquica del Gobierno, otras élites, medios de comunicación, marcos de información y opinión pública. Y viceversa.

 

Marta Tafalla

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